Celebrando con un sueño
Desde que era chico siempre soñé con ser costalero. Supongo que como casi todos los niños cofrades, ya que es una de las figuras más llamativas de la Semana Santa tal como la conocemos por aquí abajo. Aunque no pertenezco a una familia con antecedentes costaleros, sí muy cofrades, en mis viajes a Ayamonte siempre fue la cuadrilla de costaleros de la Virgen de la Paz el centro de mi atención.
De todas formas, por cuestiones de altura nunca tuve claro cuál sería el paso que sacaría de costalero, ya que en mi Virgen no entraba y, sinceramente, la cuadrilla del Señor de Pasión de aquella época no me llamaba tanto la atención como para dejar de ser nazareno junto a Ella. En mis ilusiones de niño, como no, se hacían presentes muchos pasos: El Señor de la Victoria del Porvenir, las Tres Caídas de Triana, como no, La Exaltación, Santa Genoveva, Los Estudiantes…
Todo ello hasta que por mi vida se cruzó la Cena y, valga la redundancia, me dio la vida y me la cambió. Nunca imaginé que sería costalero en Almería, y hoy no me imagino sin estar cada Domingo de Ramos junto a mis amigos en la calle Ricardos.
Fue el Domingo de Ramos de 2002 cuando, por primera vez en mi vida, levanté el espléndido paso de la Santa Cena, sonó Cristo del Amor y me convertí en lo que quería ser desde hacía años. Costalero.
Entonces se cumplió la parte principal de un sueño que ha pasado por muchas vicisitudes, por varias ciudades y por muchísimos amigos.
Desde entonces he sido costalero de varios pasos en Sevilla, Almería, Ayamonte, Granada o Villarrasa.
Hoy hace un mes y un día que confirmé mis diez años como costalero de nuevo en San Pedro.
Y hoy hace un mes justo que pude celebrar mis diez años como costalero cumpliendo un sueño.
Hace treinta días era Lunes Santo, y yo iba a cumplir un sueño que se alargaba en los años. Por fin iba a ser costalero de esa cuadrilla que seguía durante horas cada Semana Santa, de esa cuadrilla repleta de amigos y que, pese a ello, no dejaba de despertar en mí la admiración del que está ante algo que le parece único y especial.
Entonces, poco después, mi amigo Paco Reguera tocó el martillo y el paso se levantó a pulso mientras sonaba Madrugá Gitana. Delante iba mi amigo Mofletes, detrás mis amigos Sergio y Joaquín y a mi lado un compañero ideal para compartir estos momentos, Segura. En definitiva, un escenario ideal.
Al poco, el olivo acarició el dintel de Santiago y ya estábamos en la antigua plaza de López Pintado. Yo ya era lo que había aspirado, lo que había soñado en muchos Lunes Santo viendo al de la túnica blanca por la Alfalfa, y lo que me ilusionaba en los cientos de días en los que escuchaba esos cortes en directo.
YA ERA COSTALERO DE LA REDENCIÓN.
YA SOY COSTALERO DE LA REDENCIÓN.
Gracias, y que sea por muchos años.
Saludos
P.D: Foto de El Diario de Sevilla.




4 son los que no callan:
Bien Kiski has descrito a la perfeccion lo que algunos tambien hemos sentido este Lunes Santo y como bien dices que sea por muchos anos......P.D. nunca disfrute tanto de un paso....nunca.
Abrazos Gordos.
Palquillo.
Amigo y hermano Kiski, aún recuerdo cuando por este mismo medio comentaba contigo que sentía que gente como tú que se que aprecian esto, no hubiesen podido conocer otras épocas donde el sentimiento que se respiraba allí abajo era otro, donde el que iba a tu lado era tu hermano de verdad, pues bueno..., yo estaba equivocado, yo lo llevo en la trabajadera detrás mía y nada menos que en dos pasos, espero y deseo que disfrutes esa trabajadera lo mismo que llevo yo haciendo ventitantos años ya, te aseguro que el de la "Túnica blanca" cuando te da el pellizco en el pecho, no lo suelta...
Un abrazo.
...enhorabuena, y qué envidia amigo Kiski!...como te dije el DR, ya nos veremos y me cuentas...
Un saludo.
Eres de los mejor en este mundo, una suerte que te tenga debajo de tu Vecino, tu Nazareno de La O y ahora tambien en otro como es el de la tunica blanca.
Gracias a gente como tu, si merece la pena esto del mundo del costal.
Un saludo fuerte. RQR!...
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